Cuando nuestra mascota nos deja

A pesar de que la medicina veterinaria avanza de forma muy rápida y cada vez disponemos de más herramientas para el diagnóstico precoz y fármacos para el tratamiento de más enfermedades, a veces no podemos evitar la muerte de nuestras mascotas, por enfermedad o por vejez. Es un duro trago que solemos pasar acompañando en su dolor,  a nuestros clientes y propietarios de mascotas. En los últimos meses nos han dejado unos cuantos amigos de cuatro patas…Nana, Bigotes, Martín, NOA, Otto….Todos ellos nos han acompañado en nuestra trayectoria a lo largo de varios años y hemos sentido su perdida como si fuera nuestra. Sabemos el inmenso dolor que se siente cuando nos dejan, porque también lo hemos sentido. Es un dolor inexplicable que solo se puede entender atendiendo al cariño y amor que nos han dado.

No me gusta escribir artículos con contenido negativo o triste en este caso, pero es una parte del hecho de tener mascota. Su esperanza de vida es menor que la de los humanos y tenemos que saber que tarde o temprano nos enfrentaremos a una serie de sentimientos realmente tristes.nena

Cada persona adopta la estrategia  que mejor se ajusta a su personalidad. A veces ni siquiera somos capaces de enfrentarnos a ellos y necesitamos ayuda profesional. También sé que hay clientes que evitan pasar por la puerta de la clínica, algo muy comprensible ya que el simple recuerdo de los malos momentos suele hacer mucho daño.

El hueco de la mascota que nos deja no puede suplirse con otra; eso lo sabemos quienes hemos perdido a la nuestra. Necesitamos tiempo para recuperar la alegría y que los sentimientos de tristeza dejen paso a nuevas ilusiones. No sería justo para el nuevo cachorro. También suele ser útil tener sus cenizas en casa y pensar que de esta forma siguen con nosotros (yo tengo las de mi perrita en el salón). A modo de terapia también podemos donar todos sus accesorios a la protectora donde seguro les vendrá bien y podremos pensar que algo de nuestra mascota está siendo de ayuda a otros.MatiEstherJana

Sé que cada uno de ellos vive en el recuerdo de sus propietarios, a los que se les iluminan los ojos cada vez que se acuerdan de esas carantoñas o gestos o miradas de su mascota. Que descansen en paz porque siempre serán queridos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*